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Falso gigante

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No entiendo como entra tanta gente en un solo lugar. Cuanto al menos diez mesas, en un espacio equivalente a un dormitorio medio, está claro que el espacio se ha deformado. Y huele a gas ¿Por qué huele a gas? Si aquí solo hay gente y no hacen nada, tal vez hasta sean maniquís.

Los dientes del viento

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Hoy voy a cumplir el sueño por el que nací. Voy a volar. Debo admitir que estoy nervioso, nadie me ha explicado como debo hacerlo. No esperaba otra cosa, ellos nunca hablan. Yo creo que no han encontrado su propia voz, o se han empeñado tanto en tener una propia que perdieron todas. Igual no soy el más indicado para hablar, tampoco tengo voz, la diferencia es que a mí no me impide cantar.

La infravalorada verdad

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No soy capaz de sentir nada. Ojalá pudiera llorar por ello, me recordaría que soy humano. Mientras tanto finjo que lo recuerdo, no se si algún día lo haré y no es que me importe. Tampoco podría decir como terminé así. Fue como cuando una canción deja de gustarte. Empieza a sonar y no notas nada. Del mismo modo yo dejé de sentir.

Palabras olvidadas

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´´ No me sobra mucho tiempo, por lo que seré breve. Se lo que está pasando. Aunque a veces me cuesta entender, lo sé. Ayer volví a conocerte y por supuesto volviste a gustarme. Pero ahora se quien eres Mary, aunque no lo sepa por mucho tiempo.

REM

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Cuando las personas están incomodas son inestables, por lo que intento no  mirarlas a los ojos. Siempre imagino que acabo mirando a alguien y salta sobre mi cuello como un perro de presa. Creo que si pasara nadie reaccionaría, o tal vez estoy exagerando. Lo que tengo claro es que odio viajar en metro, por eso solo lo hago cuando me toca vender.

Petricor

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No hace un buen día, ni uno malo tampoco. Digamos que no te importaría salir a pasear, pero no te provoca muchas ganas. Igual que el día de ayer, igual que mañana. Porque desde esa ventana no puede verse otra cosa, solo un pueblo desconocido en un día común.

Café nocturno

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La puerta se abre con un intenso chirrido. Por suerte no hay nadie a quien molestar, a parte del obvio culpable. El cual avanza entre los bancos, vacíos como sus usuarios habituales. Pronto encuentra al oyente deseado, lo espera dentro del confesionario.

Carta sin firma

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No estoy seguro de como debería contar esto, lo más probable es que acabe siendo una marabunta de palabras. Así que no te agobies durante la lectura, intenta quedarte con la idea básica, que ya es mucho. Cuantas veces abrás escuchado aquello de ´´ojala alguien viniera del otro lado para contarnos la verdad´´. Bien, he vuelto.