Dobles sonrisas

Piensa en alguien que te importe. Una persona sin la que tu vida sería peor, más vacía. Recuerda su silueta al caminar. Su olor en medio de un abrazo o su risa tonta. ¿Ya tienes la imagen? Ahora imagina que ya no es ella. Que estas mirando a la persona equivocada, solo es alguien similar. Pero nadie se da cuenta, el mundo entero esta loco y tu eres la única persona cuerda. Solo tú ves la diferencia, tal vez solo tú la conocías de verdad. Pero la has perdido.
La he perdido.


Hace unas semanas estaba el supermercado del lado de casa. Fui con mi madre comprar algo para la cena. Me gusta comprar, me podría pasar horas dando vueltas entre los pasillos. Comparando marcas y precios, buscando los mejores sabores. Se como suena, pero es algo que me gusta desde niña. Me separé de mi madre para buscar algo de postre, no debí hacerlo. A la vuelta estaba en el mismo lugar. Acabamos la compra y regresamos a casa. Pero no estaba cómoda. Algo era diferente y sabia el que. Es como si alguien entra en tu habitación y te mueve las cosas de sitio, pero solo unos centímetros. Acabas dudando si sucede algo o no. Y mientras preparaba la cena yo la observaba desde la mesa, fingiendo que trasteaba con el móvil.

Mientras la miraba me pregunto que tal en clase. Le conté que unos compañeros se pelearon por no sé que problema, le resumí todo el día sin mucho detalle. Lo hice porque no estaba cómoda hablando con ella. Es como si estuviera conociéndola de nuevo, no tenía sentido. Al poco rato de contarle mi día llegó mi padre y nos pusimos a cenar. Hice mi trabajo de observadora mientras mi padre nos contaba su tarde. Todo estaba como siempre, en realidad mejor. Mi padre tuvo un buen día, cuando eso sucede es encantador. Nos hace sonreír con facilidad. Pero por algún motivo me cabree al verla sonreír. Fue su sonrisa, esa fue la clave. No era ella, esa mujer no era mi madre. No tenia manera de probarlo, tal vez fuera una tontería. Pero en ese momento es lo que sentí, podría jurarlo.

Al terminar la cena me fui cabreada a mi cuarto, cuando mi padre me preguntó le dije que me encontraba mal. Quería estar sola. Intentaba recordar la sonrisa de mi madre. No era esa, no era la que vi cenando. Por lo que esa no era mi madre, es la respuesta más lógica. Pero entonces ¿Quién es esa mujer? No lo sé. Tampoco se cuando se pudo cambiar por ella, no tardé mucho en regresar con el postre. Y en supermercado había mucha gente. ¿Dónde está mi madre? Estaba haciéndome esa pregunta cuando la otra mujer entro en mi habitación. Me traía un poco del helado que compre para el postre, parecía preocupada por mí. Solo quería gritarle, que me dijera quien era y donde estaba mi madre. Pero no podía hacer eso, mi padre no había notado la diferencia. Yo no podía demostrar nada, con lo que fingí estar mala y ella me dejo sola para que descansara.

Los próximos días los pasé vigilando. Siempre guardaba la compostura, como si no hubiera notado nada. Intentaba encontrar pruebas de la verdad, tenía que haber algo. No podían cambiar a mi madre sin dejar rastro. Con lo que revise su cuarto cuando no estaba en casa pero no encontré nada. Todo estaba exactamente igual que siempre, ningún cambio. Hizo un buen trabajo. A los pocos días me rendí, no iba encontrar pruebas materiales. Pero si lograba convencer a mi padre podría lograr algo. ¿Pero como? El no parecía notar nada. Si le digo que esa no es mi madre pensaría que estaba loca. Tal vez ese fuera el plan de ella. Ella. No sé como llamarla, porque no se quien es. Pero más que su identidad me preocupaba que quería.

Mi madre no es nadie especial. Es una buena madre, ella me enseño lo que es ser una mujer. Caminar orgullosa de quien soy, eso me enseño. Es una buena mujer. Pero nadie importante, no es rica, no tiene ningún puesto privilegiado... No entiendo porque alguien querría sustituirla. Tal vez sea una loca obsesionada con ella. Como estas personas que se operan para parecerse a alguien, pero un paso más lejos, muchos pasos más lejos. Pero por muy bien que la emite tiene que cometer errores, esa es la clave. Pero debo tener cuidado, no se que podría hacer si me descubre. Si sabe que me di cuenta. Pero hay un problema. No encuentro nada. Es una imitación perfecta, solo falla en su sonrisa. Pero eso no es suficiente para que mi padre me crea, estoy segura. Y así llevo varias semanas. Soñando que entra en mi cuarto y me corta el cuello. Tengo tanto miedo que me hice pis en la cama. Volví a sentirme como aquella niña que temía a los monstruos. Odio esa sensación. La odio a ella.

Pero ayer me di cuenta de algo. Tiene que ser agotador fingir todo el tiempo, en algún momento tiene que ser ella misma. Si no lo hace delante de nosotros, debe hacerlo cuando esté sola. Por eso escondí mi cámara en su cuarto. Mañana voy a comprobar la grabación. Cuando la tenga grabada sin fingir mi padre podrá creerme y buscaremos a mi madre. Es la única solución que se me ocurre. Si todo sale bien mañana podré librarme de ella, podré recuperar a mi madre.

Hoy es el día. Mi padre se fue por la mañana al trabajo. Y ella acaba de irse a su clase de pilates. Así que fui a su habitación y empecé a ver la grabación ahí mismo. No puedo esperar. Pero no encuentro nada, la mayoría del tiempo graba una cama vacía. Hasta ahora solo hizo la cama y se cambió de ropa dos veces. Tal vez tenga que repetirlo. Decido avanzar un poco, sin querer adelanto hasta la noche. Esta hablando con mi padre. Nada importante. Espera, ahora esta hablando de mí. Dice que me nota rara, que tal vez me pasé algo en clase. Que deberían hablar conmigo, mierda. No disimulé como debía, ahora sospecha de mí. Tengo que ver que más dice. Pero mi padre le corta, que no es nada dice. Creo que me acaba de salvar. Espera, esta besándola. No puede ser ¿Van hacerlo? Tengo que parar la grabación. Pero no lo hago, no puedo evitar mirar.

¿Qué me pasa? Debería detenerme. No puedo ver a mis padres así, pero ella no es mi madre. No puedo evitar sentirme culpable. Me estoy calentando viendo a mi padre, estoy sentada en esa misma cama. Y al mismo tiempo furiosa, esta con una mujer que no es mi madre. Aunque el no lo sabe. Cerda. Sin lugar a dudas la odio. Y ahora me odio a mi misma, un poco más. Vuelvo a mi habitación y guardo la cámara. No sirvió de nada. Solo para sentirme mal. Además no puedo enseñar esto a mi padre, no solo no tengo pruebas. Si no que los grabe haciéndolo. Se pondría tan furioso que ni me escucharía. Y parece que ella esta empezando a sospechar de mi. creo que debería hacer algo. Tengo que arreglar esto sola, tengo que recuperarla.

¿Debería obligarla? Tal vez.

Diego Alonso R.




Comentarios

  1. Y es que una sonrisa dice mucho. Estupendo relato!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A veces lo dice todo ¿Verdad?. Muchas gracias por leerme, un saludo.

      Eliminar

Publicar un comentario