La librería incierta



El mundo ha sido destruido ocho veces y tres de ellas fue a causa de un libro. No siempre del mismo, eso sería una casualidad apocalíptica demasiado alta, y ese tipo de casualidades suelen desencadenar algo mucho peor y lleno de tentáculos. Fueron tres libros diferentes pero, lo importante es aquello que los une-fuera de generar la destrucción del mundo-, todos están descansando en el mismo lugar: La librería incierta.

Este lugar es la prueba de que la humanidad suele ser estúpida sin importar cuánto poder alberguen. Debe decirse a su favor que la idea original de La librería era positiva, aunque no hacía falta pensar mucho para ver que precedía al desastre, pero eso no lo diré porque intento mencionar algo a su favor. En un principio consistía en reunir todo el conocimiento mágico posible en un mismo lugar, que fuera accesible a todo el mundo por igual, y que elevara a la hechicería al máximo exponente. Se construyó una ciudad alrededor de la gran librería y fue prospera durante bastante tiempo, no tardó en convertirse en un punto clave del reino y más tarde de todo el continente, y hasta parecía que iba a funcionar para siempre. No fue sencillo llegar a un acuerdo entre todos los reinos para equilibrar el poder, pero al final se logró un equilibrio, que aunque no perfecto, estaba cerca de serlo. Pero lo que estoy tratando aquí es la llegada del fin a causa de simple papel, y para eso solo tengo que centrarme en dos puntos: Porque se llama «La librería» y porque luego añadieron el «incierta».

Lo primero depende tan solo del sistema para poder acceder a los libros. Algo de lo que se enorgullecían era que todo el mundo tuviese acceso por igual, pero esto es un tanto matizable, ya que dejar que la gente se haga con libros de magia sin control alguno es demencial. La igualdad de la que hablan es en parte económica. Antes de La librería la única manera de obtener libros sobre magia reales era pagando o que otra persona te los prestara, si no tenías contactos o dinero no importaba tu potencial en la hechicería. Y eso sin hablar de libros de alto rango o peculiares. En La librería no se paga nada por los libros, así que toda persona capaz de realizar hechicería puede leer, por lo que sí obtuvieron una igualdad en cuanto a oportunidades. La clave radica en que no todo el mundo puede leer cualquier libro que desee. Están separados por plantas dependiendo de la cantidad de magia requerida para realizar los hechizos que alberga, si no tienes la magia suficiente para utilizar dichos libros, eres incapaz de continuar subiendo las escaleras. Esta norma hizo mucho bien, de lo contrario mucha gente acabaría muerta por confiar en exceso en sus capacidades, realizar un hechizo sin la magia suficiente es como si alguien dejasen caer un coche sobre ti pensando que puedes soportar su peso con tus brazos. Además para los libros más peligrosos debes ir sin malas intenciones, de lo contrario no podrás abrirlos jamás. Está claro porque pusieron esta medida, pero lo explicaré de forma sencilla: Intentaban evitar que alguien sediento de poder obtuviera, por ejemplo, un hechizo para que todo aquel que le lleve la contraria se convierta en mortadela... O esa clase de cosas. Por eso decidieron llamarlo La librería en lugar de La Biblioteca, porque en cierta forma pagas con tu potencial mágico cada libro. Aunque sí es cierto que tras cierto fuera del edificio tiempo se teletransportan de nuevo a su estantería.

La clave para llegar a lo del fin del mundo viene con el añadido de «incierta». Y es que la humanidad es estúpida y no me cansaré de decirlo. Por muy buenas que fueran sus intenciones, ¿de verdad creían que podían guardar todo el conocimiento y potencial mágico en un solo lugar y que no pasaría nada? Joder. Está claro que pasó, ya que para empezar dicho lugar ya no existe, al menos en la forma que era en su origen. El primer problema radica en algo bastante obvio: Que alguien no tenga malas intenciones no significa que no pueda hacer algo mal. Y eso fue lo que le pasó al joven Eustaquio Vertigoso, tenía una gran cantidad de poder mágico así que logro subir hasta uno de los pisos más altos, y allí leer el llamado “Libro del destino”. Su intención era que todo usuario de La librería encontrase el libro al que estuviera destinado, ya que entre tantos libros y hechizos similares a veces es imposible encontrar lo que necesitas... Pero a partir de ese momento los libros comenzaron a llamar a la gente destinada a ellos. No a gritos, era más bien una atracción que los guiaba hasta encontrarlos, sin importar cual fuera la intención de estos hechizos. Así que tenías a un montón de libros malditos, con dioses encerrados, puertas a mundos infernales y demás peligros... Encontrando a aquellos que liberasen todos esto sobre la tierra. Uno de estos libros fue el primero en destruir el mundo, aunque luego lo arreglasen, más o menos. Aquí la humanidad tuvo su gran idea, arreglar un problema mágico añadiendo más magia. Para ser preciso la gente ya no prestaba atención a los libros que los llamaban con más fuerza, los más poderosos también llamaban con más poder, así que se centraron en acallar a estos. Uno podía sentir la atracción hasta el libro, pero una vez delante le costaba mucho verlo, como si la mente se olvidara de fijarse en él. Fue una solución un tanto extraña y no arreglaba todo el problema, pero les sirvió durante años.

Hasta que superaron por uno la cifra de diez mil libros.

Fue demasiada magia acumulada en un solo lugar y las cosas empezaron a pasar porque sí. El interior del lugar cambiaba a su voluntad y bien podías encontrarte con un lago en la segunda planta. El cuerpo o mente de las personas se intercambiaban, y no siempre con seres de este plano, lo cual no era nada divertido. Las leyes del universo se olvidaban de que eran inamovibles... Todo terminó siendo un caos semejante al sueño de un dios borracho. Y la humanidad hizo su gran jugada, encerraron La librería incierta en su propia dimensión. Y luego se olvidaron de que una vez existió. Aunque encerrar a algo lleno de magia no suele salir bien, de hecho suele salir bastante mal, tan mal que a veces sale de su dimensión por un tiempo. En ocasiones lo hace al completo y personas acaban perdidas en su interior (cuando no les pasa algo peor), o tan solo una parte se presenta en algún punto del planeta. Hay un vídeo por internet donde se ve como una de sus estanterías aparece en la nevera de una pareja, aunque todo el mundo piensa que el vídeo es falso. De todas formas las normas siguen funcionando en ella, así que la mayoría de veces que aparece no sucede nada. Nada que acabe con el mundo me refiero, si no contamos las otras dos ocasiones... Y el día de ayer, porque una anciana encontró el “Libro del destino”, y ese ya fue el culpable de un fin del mundo.


Diego Alonso R.

 

Comentarios