La infravalorada verdad


 No soy capaz de sentir nada. Ojalá pudiera llorar por ello, me recordaría que soy humano. Mientras tanto finjo que lo recuerdo, no se si algún día lo haré y no es que me importe. Tampoco podría decir como terminé así. Fue como cuando una canción deja de gustarte. Empieza a sonar y no notas nada. Del mismo modo yo dejé de sentir.

Esto tiene sus cosas buenas, el vacío también desapareció. A las personas les cuesta notar los cambios, piensan que no y se equivocan. Solo notan el cambio cuando está terminado. Pero un cambio es un proceso largo y visible. Digamos que vas por la calle, una que recorres a diario y notas que hay una casa nueva, pero no recuerdas verla en construcción. Pues así percibe la gente los cambios. El problema radica en que mi caso fue directo y activo todas las alarmas.

Actuaban con cautela, como si pudiera salir corriendo en cualquier momento. Mientras, intentaban entender que me pasaba. Como si pudieran hacerlo. La mayoría se fueron de mi vida por la puerta trasera, rápido y con cuidado de que no les oyera. Es curioso lo poco que importas a las personas, supongo que eso me dolería. Y el resto (un grupo minoritario) me lo comentó. Cada uno me lo dijo a su modo, pero se resume en algo como: ¿Qué te pasa? Parece que no te importamos.

Es increíble lo mucho que se acercaron a la verdad. Pero no podía decir que podrían morirse todos y no sentiría nada. Por lo que no respondía. No se tomaron bien la indiferencia. Pero eso era mucho mejor que el resto de opciones. Existía la opción de mentir, pero no. He tardado años en aprender a fingir. Es muy difícil recrear una emoción que no conoces. Es cierto que recuerdo lo que es sentir. Pero se me hace tan difícil como recordar un sueño de hace años.

Durante el proceso de aprendizaje perdí a la mayoría. Eso fue duro para ellos. ¿Sabes lo qué es estar llorando y que tu propio hijo no reaccione? Pues mi madre sí lo sabe. Los pocos que quedan se han inventado una teoría, creo que habla de miedos y traumas. Yo no lo desmiento y eso les ayuda. Me parece curioso como prefieren una mentira sencilla, a la amarga verdad.

En mis prácticas de sentimientos intento saber que debería sentir en diversas situaciones. Ahora estoy seguro que debería echar de menos a mi vacío. Ya que es la prueba de que soy humano. Ahora no tengo ni idea de lo que soy. Y tampoco es que me importe.

Diego Alonso R.

Comentarios

Publicar un comentario