Hielo y sudor



Otro día que me despierto. Estoy desnudo, eso explica el frío. Me levanto y noto el cuerpo perezoso. Creo que mi cuerpo durmió demasiadas horas y volvió a cansarse. Huele a sudor y descomposición, por lo que voy a darme una ducha. Al recorrer el salón mis pisadas se adhieren al suelo. ¿Cómo puedo estar tan sucio? No lo recuerdo, aunque tampoco recuerdo la cara de mi hijo.


 Me cruzo con mi montón de ropa, intento agacharme pero me duele. Prefiero dejarla y seguir hasta el baño, parece que todo esta bien. Es extraño no ver ningún vómito en la pared, ni nada roto en el suelo. Entro y enciendo la luz evitando el espejo. Hace mucho que lo pinté pero sigo evitándolo. Abro el agua y mientras espero a que salga caliente, echo una meada. Parece que ya está por lo que entro y paso la cortina. Antes tenía miedo en esta situación, todo niño cree que lo matarán en la ducha. Creo que era un niño raro. El agua está caliente y me escuece por todas partes, estoy lleno de arañazos. Suelo hacerme daño cuando me emborracho, pero nada grave. Por seguridad me voy revisando mientras me enjabono. Tengo un inmenso moratón de colores en el abdomen, duele menos de lo que proyecta.

Continuo con mi intento de autopsia mientras recuerdo. Se como empezó todo, con una mujer demasiado delgada y la boca muy grande. Y en cuanto anoche, bebiendo en el Rosmery, un antro que ahoga los sueños por poco dinero. Al llegar al séptimo Ballantine´s me quedo borroso, se nota que es un número mágico. Encuentro un nuevo arañazo, en mi costado derecho. Creo que estuve en un parque, de estos donde los jóvenes se reúnen para matar neuronas y follar. Jugué a los bolos con botellas y sin bola. Eso explica algún daño. Casi me peleo, aunque no puede considerarse pelea si solo hay un golpe. Normal que no aguantara más. Una chica me ayudó. Tenia algún kilo demás y la moral baja, ni recuerdo bien su cara. Solo su sudada espalda y que no avisé al terminar.

Me aclaro el cuerpo por segunda vez. Tengo una erección. Este es el problema que me metió en esto, y las bocas grandes. Si fuera capaz de pensar con una sola cabeza tal vez siguiera casado. Tal vez. Me toca lavar el pelo, que asco. No se como lo dejé así y tampoco me veo capaz de recordarlo. Seguí bebiendo sin reconocer sabores. Un taxista me desprecia y echa de su coche. Decido regresar andando. Me despierto en la calle, unos chavales me están meando encima. Al verme despierto salen corriendo y riéndose. Ahora entiendo porque me quité la ropa. Doy un segundo lavado a mi pelo.

Sería un buen momento para llorar, no lo hago. No por hacerme el fuerte, es obvio que no lo soy. Pero no merezco ese lujo. Yo cave este foso, el día que levante la mano a mi hijo por darme no otra cerveza. Salgo de la ducha, me seco y visto. Tampoco se que día es, pero seguro que tengo algo que hacer. Mejor ir desayunando, voy por una cerveza.

Diego Alonso R.

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